miércoles, 31 de agosto de 2011

3 Consejos para una Alimentación Completa

Una vida de aceptación y apreciación por lo que te rodea es el primer secreto para que te sientas en armonía con tu entorno y que esa energía fluya en tu organismo, manifestándose en el buen funcionamiento de todos los órganos y sistemas de tu cuerpo. Para tener energía es clave tomar conciencia de nuestra alimentación; cuales son nuestros hábitos, nuestras necesidades y como las estamos cubriendo.

 Según nos dice de Marié Morales  en su libro "La anti-edad. Secretos para una vida más larga, joven y sana” nos alimentamos para recuperar energías, no para agotarlas. Para ello, observa estos 3 simples consejos para llevar una alimentación completa:

1.         Cuida lo que comes.
 En los países orientales, tradicionalmente suelen utilizar una regla básica de donde partir: come alimentos vivos y evita los alimentos muertos. Y no se trata de una incitación al canibalismo. Los alimentos vivos, o frescos, suelen ser ricos en nutrientes y pobres en
toxinas, ya que aún no ha empezado su proceso de descomposición.

 Alimentos vivos son las verduras y frutas frescas; tubérculos como las patatas y los boniatos (sin hongos ni brotes); brotes germinados (de soja, lentejas, cebolla, etc.); legumbres y cereales en grano, algas, etc.

Alimentos muertos son las conservas, alimentos deshidratados (como las sopas en polvo), embutidos, pastelería y pastas refinadas (con exceso de azúcar y grasas hidrogenadas) y la comida rápida (hamburguesas, salchichas, “delicias de pollo” , etc.)

2.         Cuida la forma en la que comes
La forma en la que comemos es importante a la hora de poder asimilar bien todos los nutrientes de los alimentos. Es importante:

· Comer despacio, sentado, atento: eso nos hará comer menos y saborearlo más. Evitar comer sin pensar mientras vemos la televisión o trabajamos. Evitar comer rápido y con ansiedad, lo que nos haría comer mucho más de lo que nuestro organismo necesita.

· Hacer comidas frugales: que no te dejen una sensación de empacho, pesadez y necesidad de descanso. Recuerda: debemos alimentarnos para recuperar energías, no para agotarlas.

· Hacer entre 4/5 comidas al día: se trata de aportar energía a nuestro organismo periódicamente, cada tres o cuatro horas.

3.         Cuídate más en situaciones  de desgaste
 Dado que el estilo de vida actual suele pecar de exceso de estrés (no de actividad física sino de estrés mental) y contaminación (humo de los coches, fábricas, tabaco, ruidos, estímulos visuales y mediáticos...), nuestro organismo genera más radicales libres y se produce un exceso de  acidificación que rompe nuestro equilibrio gastrointestinal, produciendo un desgaste prematuro de nuestro cuerpo. Este desgaste que puede ser compensado a través de los nutrientes adecuados (antioxidantes y alcalinos).

Si no sabes como mejorar tu forma de alimentarte, deberías hacerlo ya que se puede convertir en tu mejor seguro de vida para tu salud futura. En general, nos resulta difícil llevar una dieta completa día a día.

Y aun creyendo conseguirlo, hay que tener en cuenta otros factores: el estado de las tierras de cultivo (las tierras sobreexplotadas aportan menos nutrientes), el uso de productos químicos en el cultivo y conservación, el tiempo de almacenamiento y transporte, la conservación en
las tiendas, la forma de cocinar los alimentos (los fritos y planchas toxifican los alimentos; los hervidos que desprenden los nutrientes y se pierden en el agua...)

Por otra parte, ten en cuenta las situaciones de desgaste específico: en época de embarazo, menstruación, exámenes, ejercicio físico, etc. para cubrir adecuadamente las  carencias. Una persona anciana no necesita el mismo aporte de nutrientes que un chico veinteañero. Para cada situación (competición deportiva, crecimiento, época de exámenes) se necesita un complejo de nutrientes específico y concreto.

¿Qué necesidades crees que tienes hoy y como las estás cubriendo?

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