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martes, 27 de septiembre de 2011

Estómago Sano


El estómago se ha denominado "la oficina de nuestro cuerpo" y es que allí se trabaja mucho. En el estómago se originan los procesos que nos aseguran la supervivencia a través de los alimentos y su aprovechamiento. Las digestiones pesadas recurrentes, la acidez, etc. son síntomas que debemos atender para asegurarnos este proceso vital para nuestra salud.
Comer bien, sentados y con tranquilidad puede parecer un objetivo imposible dado el ritmo de vida actual. Pero cuando a las prisas diarias le añadimos unos hábitos alimentarios poco saludables, podemos llegar a patologías mas graves que deben medicarse.

Seguir estas pautas sencillas te ayudará a prevenir molestias y a asegurarte una nutrición saludable:
Come despacio y de forma relajada; dedicando como mínimo de 20 a 30 minutos a cada comida, te saciarás antes y te nutrirás mejor.
Mastica bien los alimentos; recuerda, la digestión comienza en la boca.
No abuses de condimentos; (Ketchup, mostaza, picantes etc.) que irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez de estómago.
No bebas mucha agua durante las comidas o justo después, ya que se diluyen los jugos gástricos y retrasa la digestión. Eso sí, ¡recuerda hidratarte entre horas!.
Evita grandes raciones, bebidas muy frías, fritos, excitantes (café y té, tabaco) y exceso de alcohol.
No te acuestes inmediatamente después de comer. Cuanto más vacío esté el estómago antes de tumbarte, mejor.

viernes, 23 de septiembre de 2011

7 Hábitos Para Adelgazar Sin Dejar de Comer

Existe la idea de  las dietas mágicas existe. Pero adelgazar por la vía rápida suele ser un espejismo pasajero que acaba minando nuestras emociones y energías.

Por el contrario, lo que con el tiempo está tomando mayor importancia es el hecho de que generar ciertos hábitos de forma sostenida, nos permite perder peso y, lo que es más importante, mantenerlo pasando a formar parte de nuestra rutina.

Pero crear hábitos de cero no es algo que surja de la noche a la mañana. Por ello, la figura del coach de salud, entrenador, guía, etc. está tomando cada vez más relevancia en nuestra sociedad. El afianzar el propio compromiso de cambiar a través de estos profesionales, te ofrece un valor añadido y te ayuda a crear un plan que esté en armonía con tus preferencias, tus prioridades y vaya a tu propio ritmo. Vas a perder peso, ¡SÍ! y, lo más importante, vas a ganar nuevos hábitos saludables y una mejor calidad de vida.

Toma nota, estos son algunos de los hábitos más prácticos y comprueba si te funcionan:

1. Al llegar a casa después de un día de trabajo prepárate un caldo caliente y date una ducha. Cuando salgas te olvidaras de la idea de abalanzarte sobre el frigorífico a comer cualquier cosa  que encuentres, sin pensar.

2. Come algo antes de salir de compras, ya que es muy difícil elegir bien los alimentos y no tentarse con dulces o snacks si te sientes muy hambriento.

3. Una ensalada, un caldo de verduras, o un vaso con agua tibia antes de la comida, te ayudará a reducir el apetito y la cantidad de alimentos que comas luego.

4. Cuando sientas que necesitas desesperadamente comer algo dulce, ten siempre a mano en el frigorífico fruta natural, yogurt descremado, queso fresco o frutos secos, en definitiva, alimentos saludables naturales para picar.

5. Que un alimento sea considerado bajo en grasas no quiere decir que pueda comerse sin límite.  Si te tomas 3 yogures bajos en crema te sentirás muy lleno y meterás calorías extra. En cambio, con una pequeña porción de puré de patata, te darás el gusto y estarás adelgazando.

6. No hagas la promesa de no volver a tomar chocolate en tu vida. Proponte un límite razonable de una o dos veces por semana para incluir alguna pequeña porción de ese alimento que te proporciona placer.

7. Encuentra  tiempo para ti mismo, aunque parezca imposible siempre puedes buscar un tiempo para desconectar, para relajarte… lo que es más, éste nos va a rejuvenecer, nos va a permitir encontrarnos mejor y poder comer de forma más sosegada acelerando el metabolismo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Bajar de Peso no es el Principal Objetivo

Perder peso puede resultar sencillo ¿verdad? Pero, el verdadero reto es poder mantenerlo. Un estudio científico nos ofrece los pasos que pueden facilitárnoslo para siempre.

Según dicho estudio publicado en la revista de medicina preventiva American Journal of Preventive Medicine,  para tener éxito en la pérdida de peso hay que aprender a “cambiar de marcha” y así mantener el rumbo que marca este nueva condición.

Se ha observado que para perder peso se necesitan unas habilidades y comportamientos diferentes a los que son necesarios para su mantenimiento. Perder peso implica tener que limitar el azúcar, comer tentempiés saludables y no saltarse comidas, al menos inicialmente hasta asegurarnos una pérdida de peso. Pero, estas prácticas, no tienen casi nada que ver con el mantenimiento de la nueva figura.

Siguiendo con el estudio citado, las conductas que permitieron mantener la pérdida de peso conseguida después de una dieta de adelgazamiento fueron:
•             alimentarse a base de fuentes de proteína bajas en grasa
•             practicar ejercicio de forma regular
•             premiarse y reconocer el mérito de ser capaz de cumplir el plan
•             recordarse a sí mismos los motivos por los se deseaba perder peso.

Este estudio sugiere que el proceso de pérdida de peso se podría dividir en tres fases: pérdida de peso, tránsito hacia el mantenimiento y mantenimiento eficaz de un nuevo estilo de vida.

Pensar en esta última parte de la batalla contra el exceso de peso, puede hacerse más cuesta arriba sobre todo cuando tenemos la sensación de no haber superado las primeras: "La gente se quiere concentrar solo en la pérdida de peso, pero la parte más difícil es mantenerlo” El Dr. Hill, nos recuerda que aumentar la actividad física es esencial para mantener la pérdida de peso: “A menos que usted sea capaz de superar su límite de actividad física de forma importante, no será capaz de mantener el peso perdido", nos dice.


Otro ingrediente clave para el mantenimiento es el ser capaz de involucrarse en un sistema de apoyo social, es decir, pertenecer a una red social que refuerce nuestra rutina de dieta y ejercicio.

Timothy Harlan, MD, profesor de medicina más conocido como el Dr. Gourmet y autor del libro ¡Solo Dime que Debo Comer!, opina que la clave para el mantenimiento de peso conlleva un cambio de mentalidad, es decir, si quieres estar sano, perder peso y mantenerte, debes cambiar la forma en que te alimentas y normalizar tu relación con la comida.

Según su opinión, planificar es el siguiente paso que no hay que saltarse. Hacer un plan implica pensar que vas a comer y cuándo y tenerlo preparado, al igual que preparas la merienda de tus hijos o planificas las clases en época de estudio. Habrás de llevar snacks saludables para comer entre horas y no saltarte comidas importantes, como un desayuno sano.

Por tanto, tengamos  en mente que  conseguir adelgazar es sólo la primera tarea y que debe continuar con un cambio permanente en el modo en que pensamos, en nuestra relación con la comida y en nuestro estilo de vida.

¿Estás preparado para no fallar?


Adaptado: Codeco Nutrilife.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Pervirtiendo "el Comer"

Comer es placentero, nos ayuda a calmar y saciar nuestro hambre, pero también es un salva-angustias mal utilizado. Parece poder tapar nuestras preocupaciones y hacernos pensar que así disminuyen o desaparecen. Algunos alimentos que contienen azúcares, hidratos de carbono (dulces, pastas, por ejemplo) tienen una inmediata virtud de desvío de atención.

Los sentidos no pueden dejar de estar concentrados en los estímulos gustativos entregándole así más al cuerpo que al alma atormentada. También el placer sexual puede tener esta utilidad de "olvido a través del cuerpo" y convertirse en una conducta compulsiva.

La fuerza compensatoria del placer del comer puede ser utilizada fácilmente para endulzar lo amargo de la vida.

En muchas familias la hora de comer es una especie de batalla para que el niño que no come la cantidad o calidad deseada, nos obliga a presionarle, haciendo que esto le sirva para divertirle, nos desespere o le haga evitar la comida.

Damos dulces a los niños más que para premiarlos por merecimiento, como una forma de complacencia viéndolos agradecidos y golosos, evitar su tristeza, conquistar su afecto o desviar sus reproches, decepciones, sus "odios..."

La hora de comer puede tener unos contenidos como el placer de conversar, pero también puede ser al contrario; el afán de discutir y hacernos reproches comiendo o mostrarnos hostilidad, tensiones y frialdades, haciendo que la comida se atragante.


Podemos inducir en los niños una serie de sentimientos que pervierten el placer de comer como cuando nos avergüenzan de lo glotones, cerdos, asquerosos, maleducados, impresentables, etc. que somos, y cuyo eco se da con frecuencia en los sentimientos que surgen en la conducta bulímica, en la que la persona come para calmarse y ello le hace sentir culpabilidad, repugnancia, vergüenza, con lo que se genera una nueva ansiedad peor que la que se trataba de calmar y que de nuevo pide a gritos ser reparada con el pastel envenenado que la produce.

Si ya desde niños comemos más porque nuestros padres se angustien menos de sus ansiedades de criarnos bien, no es de extrañar que de adultos comamos para des-angustiarnos y como una forma elemental de cuidarnos.

¿Qué  recuerdos vinculados a la comida llevas en tu memoria? ¿Qué vínculos inconscientes crees que todavía actúan en ti?