domingo, 6 de marzo de 2016

Cosas que nos hacen comer de más

¿Recuerdas tu infancia?
Las horas de comer venían marcadas por unas rutinas que se imponían por la familia, el colegio…desayunábamos, comíamos, merendábamos, cenábamos, etc. Rara vez nos pillábamos “comiendo por comer” o pensando en comida cuando lo que tocaba era otra cosa: jugar, estudiar, descansar, etc.

El pasado marca nuestro comportamiento

Al ir creciendo en cambio, se fueron conformando nuevas relaciones con los alimentos que no tenían el único propósito de nutrirnos. La comida fue vinculándose inconscientemente a otras experiencias que estimulaban el encuentro, la diversión, la celebración, la novedad, el disfrute (o el castigo..., etc). Muchas de ellas, con un buen fin, pero la cuestión diferenciadora aquí, es que la experiencia individual de esas vivencias puede marcar el inicio de una respuesta automática no tan buena, en nuestra relación con la comida.

Los sentidos nos confunden (vista, olfato, gusto…)

Otro tipo de respuesta automática a la comida, es la que viene dada por nuestros sentidos. El sabor, el olor, las texturas… son factores que pueden hacer que, en muchas ocasiones, nos veamos comiendo a deshora atraídos exclusivamente por el estímulo fisiológico al que responden nuestros sentidos, alejándonos inconscientemente del objetivo primario: Comer saludablemente y conseguir una nutrición consciente y equilibrada.


El entorno nos incita a comer

El lugar, las raciones, la dimensión del plato, el tipo de comida, etc. puede estar influyendo inconscientemente en la forma de comer. Son muchos los profesionales que estudiado el comportamiento alimentario y han concluido que el ambiente puede influir de forma determinante, en lo que se come y cuanto se come.

Ciertos establecimientos utilizan el recurso de bajar la iluminación para aumentar el consumo de comida. Un ambiente cálido con música adecuada, invita a la desinhibición, la comodidad, y ensalza la apariencia de ciertos platos. Además, cuando hay poca luz, las personas son menos conscientes de sus reacciones y se aumentan las probabilidades de comer más de lo previsto. En las cadenas de comida rápida puede ocurrir lo contrario; una potente música junto con la luminosidad adecuada, puede invitarnos a comer rápido y permanecer el menor tiempo posible en el local, dejando sitio al siguiente cliente.

Solo o con compañía

Cuando comencé a comer sola debido a mi nuevo trabajo, me veía tentada a coger lo primero que me encontrase en la nevera o cocinarme algo rápido como un huevos, bocadillos, et. Poco a poco, me hice consciente de la necesidad de alimentarme bien para tener energía y no coger peso innecesariamente, y comencé a preparar comidas sanas independientemente de tener que cocinar para mi sola o para varias personas.

Por otro lado, el hecho de tener compañía también puede jugar en nuestra contra y hacernos comer más de la cuenta,  especialmente frecuente en las épocas de celebración: La actitud de disfrute, el pensar que "un día es un día", hace que se acumulen reuniones familiares, cumpleaños, despedidas y también kilos de más en nuestro cuerpo.

  • ¿Habías reparado en que  todos estos factores  pueden estar condicionándote para comer de más, sin darte cuenta de ello? 
  • ¿Cuál es tu experiencia en este sentido?
  • ¿Crees que se pueden modificar esos estímulos para que jueguen a tu favor?

Sigue atento a nuestras herramientas para abrir tu conciencia a la buena alimentación!!

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