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lunes, 11 de febrero de 2013

¿Qué enfermedades puede originar una mala alimentación?

La alimentación es el primer pilar en la senda de la salud. La vida actual nos está llevando a alimentarnos de una manera rápida y desequilibrada y como consecuencia de ello, vivimos en una sociedad con graves carencias nutricionales y obesidad.

Nadie pone en duda a estas alturas que la  manera en que nos alimentamos determina en gran medida nuestra salud e incluso nuestros sentimientos.

Cada vez existe un porcentaje mas elevado de personas que están descontentos con su forma física y que viven en conflicto entre como están y como les gustaría estar, pero lamentablemente, esto no concuerda con sus hábitos diarios.

La mala alimentación puede desencadenar avisos en forma de síntomas que encienden la alarma en nuestro cuerpo para que tomemos conciencia de las graves consecuencias que podemos sufrir:

Consecuencias como:

- Colesterol: Se debe a la presencia de niveles altos de colesterol en la sangre que pueden causar problemas sobre todo a nivel circulatorio y cardíaco.

- Ácido úrico: Se debe a un aumento de los niveles de esta sustancia en la sangre y que puede producir enfermedades como la gota, etc.

- Hipertensión: Se debe a que la sangre viaja por las arterias a una presión mayor de la que debería  y que puede causar infartos, derrames cerebrales, etc.

- Anemia: Se debe a un déficit de algún nutriente esencial para la salud como por ejemplo el hierro aunque puede tener otros causantes. Es la disminución de concentración de hemoglobina en la sangre. La anemia origina debilidad y alteraciones del sueño, cardíacas, etc.

- Cálculos renales: Son agrupaciones minerales que pueden estar presentes en la pelvis, el riñón o los uréteres. Los más comunes son las piedrecitas que se forman por las acumulaciones de calcio

- Diabetes: Dificultad para procesar los azúcares por parte del organismo. Puede deberse a que el páncreas no produce bien o suficiente insulina; o porque las células del cuerpo no responden a la insulina que produce el páncreas.

- Depresión: Diversos estudios recientes aseguran que tomar grasas trans y saturadas aumenta el riesgo de padecer depresión y alterando el equilibrio de los neurotransmisores en el cerebro.

Todas estas y otras enfermedades se relacionan directamente con nuestra dieta. 

¿Te has dado cuenta de que fácil sería prevenirlas si consiguieses nutrirte adecuadamente cada vez que comes? Es algo que está bajo tu control.

Cada vez que vayas a comer presta atención a si ese alimento te da o te quita energía y como te vas a sentir después de comerlo. 

¡Tu salud te lo agradecerá.!

viernes, 1 de febrero de 2013

4 trucos para evitar la obesidad

Leía el otro día en la revista Muy Interesante algunos consejos publicados en revistas científicas para evitar la obesidad. Los cuatro siguientes me llamaron la atención especialmente y quiero compartirlos junto con mi opinión hoy, por si te interesa ponerlos en práctica.

1. Aléjate del estrés
El estrés que supone, entre otras cosas, la inseguridad económica, hace que las personas que viven en países regidos por el denominado "libre mercado" sean más propensas a volverse obesas, según se desprende de un estudio británico publicado en la revista Economics and Human Biology.

El estrés  no es malo,  es una respuesta natural a los estímulos exteriores, pero se convierte en enfermedad cuando la persona no puede responder a ellos. Vivimos la generación de la velocidad y no hay capacidad de respuesta. Otra cosa diferente es que tu vida, el trabajo no esté organizado.
La tensión que sufrimos las personas desestabiliza el cuerpo y crea enfermedades. Un diabético se desestabiliza por el estrés, infecciones debutan por estrés, el hipertenso se descompensa…y la persona con desequilibrios metabólicos engorda.

2. Evita los refrescos
Las personas que consumen refrescos regularmente tienen mayor susceptibilidad genética a padecer obesidad y a tener un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado, según indica un estudio que se publica en la revista New England Journal of Medicine.

Muchas personas adictas a los refrescos han bajado de peso únicamente eliminando los refrescos de  de su dieta, incluidos los diet. Cada vez más dietas médicas incluyen esta recomendación.Cuando se toma comida o bebida dulce, aunque no contenga azúcar, el cerebro retiene durante más tiempo la necesidad de comer. Por ello, cuando se toman refrescos bajos en calorías la sensación de hambre es mayor.

4.Menos televisión
Según un estudio que publicaba hace poco la revista Archives of Internal Medicine, sentarse frente a la televisión más de cinco horas al día potencia el sobrepeso.

El verdadero problema de sobrepeso no está en la comida sino en el sedentarismo. La media de una reciente encuesta habla de que pasamos un 70% del día sentados y esto no se compensa con unos días de ejercicio. Es un pésimo hábito.

5. Lee las etiquetas de los alimentos
La Universidad de Santiago de Compostela ha participado, junto con las universidades de Tennessee, Arkansas (EE UU) y el Instituto de Investigación de Economía Agrícola de Noruega, en un estudio acerca de la relación entre la lectura del etiquetado nutricional de los alimentos y la obesidad. Los resultados indican que el índice de masa corporal de los individuos que leen las etiquetas puede llegar a ser 1,49 puntos menor que el de quienes que nunca tienen en cuenta dicha información a la hora de hacer la compra. Esto supone una reducción de 3,91 kg para una persona con 74 kilos de peso.

Es importante saber lo que comemos y sobre todo la información de la composición y la cantidad de  calorías. Existen alimentos naturales que pueden saciarnos de forma mas duradera pero hay que saber comprarlos y distribuirlos en una dieta equilibrada.

¿Cuantas de estas cosas vas a comenzar a hacer?